lunes, 14 de marzo de 2011

La Mujer Serpiente

Separada de Orión por un inmenso muro de cristal, la mujer serpiente pudo observar, pero no escuchar el mensaje que la vieja grabación entregó al guerrero; y una vez las luces se encienden de nuevo, el cristal se abre permitiéndole el paso, pero ya es tarde, la grabación terminó. Sakkara cuestiona a Orión, pero este la ignora, pues su control hipnótico se desvaneció gracias al sagrado chacra.

La misteriosa mujer trata de seducirlo y volverlo a hipnotizar con uno de sus besos, pero Orión descubre su truco, pues Sakkara tiene en sus labios Gargula, la raiz del ensueño y el olvido que era usada por los habitantes de la isla de Amenti hace mil años para someter a sus víctimas. Con su trampa al descubierto, Sakkara pierde la ventaja que tenía sobre Orión, y no le queda más remedio que someterse a él.

De pronto, el guerrero siente la presencia de alguien más en las ruinas de Aclimón; su instinto lo guía entre los escombros hasta un claro donde una figura merondea. Orión lo embosca, pero cuando se prepara a golpearlo, él le pide que se calme y no le haga daño. Sakkara y Orión interrogan al joven, quien resulta ser Kopto el cantinero. La mujer serpiente desconfía del muchacho, pero él explica que es prisionero de un mal hombre. La sangre se le congela en las venas a Sakkara cuando de las sombras sale el captor de Kopto: se trata de Berebere, el buitre del desierto!

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