Tifón y Karnak abandonan a Ramín en la oscura galería, y no mucho tiempo pasa antes de que el pequeño comprenda las palabras de los sacerdotes: este siniestro lugar es habitado por docenas de leprosos. Su temor inicial era que el toque de los enfermos lo contagiara con la terrible enfermedad, pero su rostro se llena de horror al ver que los leprosos comienzan a luchar entre ellos... el vencedor lo devorará vivo!
Ramín corre hacia las puertas de la interminable galería, las golpea, patea, grita, pero nadie viene en su ayuda. Una vez la lucha entre los leprosos termine, su tiempo se acabará y también su vida. Sin saber qué hacer,el niño le pide a Atón-Ra por ayuda, y casi en respuesta a su plegaria, una suave y delicada voz le susurra "ven!... por aquí!"
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