Asuramaya llega a su destino, y sin ser visto coloca el cesto en el suelo y lo abre; de este sale una inmensa cobra que se arrastra hasta el cuarto donde la mujer se encuentra. Lo que el anciano ignora es que en ese preciso instante Isis visita a Babel, pues la Emperatriz se enteró del incidente que ocurrió ese mismo día con Kafunga y los soldados. Ahora que el destino de Saís está en sus manos, Isis quiere garantizar la seguridad de su gente.
El brujo espera pacientemente en la oscuridad cuando escucha los gritos de Babel. Regocijándose al creer que su plan funcionó, Asuramaya luego se alerta al descubrir que Isis se encuentra allí. Si la Emperatriz muere envenenada por la cobra, el anciano será castigado por su amo, pues parte del plan es mantener a Isis en el trono hasta que el momento para que los asuras ataquen llegue. Así es... Asuramaya no es quien manipula los macabros eventos que se desarrollan en Saís, él es solo un sirviente; el verdadero responsable se sienta en un trono lejano en el país de los asuras!
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