viernes, 12 de febrero de 2010

La Mujer Serpiente

El sable de Berebere produce una terrible herida en el rostro de Orión, quien lanza un horrible quejido de dolor; al oirlo, una hermosa pelirroja sale de una de las tiendas donde los ladrones se refugian y con su suave voz le pide al buitre del desierto que se detenga, pero es ignorada. El atlante no está dispuesto a ser lastimado de nuevo, y se suelta de los hombres que lo sujetan y golpea a Berebere poniéndolo fuera de combate.

Los otros ladrones se preparan a atacarlo, pero la pelirroja les ordena que se detengan; ellos le obedecen sin dudarlo y se refieren a ella como la mujer serpiente. Ante la mirada incrédula de la mujer, el chacra sagrado cauteriza la herida de Orión y desvanece la cicatriz, dejando su rostro como si nada le hubiese ocurrido. Fascinada por lo que acaba de ver, la pelirroja le pide a Orión que se acerque, y le da su nombre: Sakkara.

El atlante le pregunta por qué los ladrones la obedecieron con tal pleitecía, y en respuesta, Sakkara le da un apasionado beso. Un instante pasa, y Orión siente que todo comienza a dar vueltas. La mujer serpiente explica que este es el efecto que sus labios producen en aquellos que tienen la desgracia de besarlos. La mente de Orión comienza a perderse en un mar de confusión, y por más que trata de mantener el control, poco a poco va perdiendo la voluntad, hasta que finalmente cae preso de la hermosa pelirroja. Orión el atlante es ahora esclavo de Sakkara, la mujer serpiente!

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