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martes, 24 de noviembre de 2009

Bomo - El Torturador

Vistiendo su disfraz de la Muerte, Bomo se acerca al resplandesciente cuerpo de Ramín que yace en el suelo con una flecha clavada en el pecho. Las Bestias se asustan al ver el misterioso brillo y creen que se trata de magia mala. Bomo los ignora y mira atentamente hasta que ve un pequeño cristal junto al cuerpo del joven; se trata del chacra sagrado de Serapis. Los Pantera discuten entre si que el niño era un dios en realidad, y ellos permitieron que fuera eliminado.

Enceguecido por la ambición, Bomo trata de robar el chacra de Serapis, pero con solo tocarlo se quema la mano y se ve obligado a soltarlo. Las Bestias insisten que se trata de mala magia, y los Pantera creen que es un castigo por no creer en el pequeño dios; pero Bomo los ridiculiza. Cansados de su actitud, tanto los Pantera como las Bestias hacen al torturador responsable de este mal presagio y lo culpan de lo ocurrido; para protegerse de una probable maldición solo hay una cosa que hacer, y es sacrificar al responsable.

Por primera vez las Bestias del Valle y los Pantera se unen en común acuerdo, y en un acto de superstición le arrancan la vida a aquel que por años trajo sufrimiento a tantos en Cratala y mala suerte al territorio prohibido. Bomo el torturador ha muerto! Mientras sepultan al torturador boca abajo para librarse del tabú, el chacra atlante cura a Ramín, quien se pone de pie como si nada le hubiese ocurrido, y toma el chacra en sus manos sin quemarse. Las dos tribus lo observan en desconcierto y sin necesitar más prueba se ponen al servicio del pequeño joven. Ramín acepta la oferta de ayuda y ordena que todos partan hacia Barakoa en busca de Orión.

domingo, 15 de noviembre de 2009

Bomo - El Torturador

Los Cubs no siempre fueron libres. Por mucho tiempo vivieron dominados bajo el puño de hierro del Gran Crat y obligados a llevar a cabo labores forzadas; pero un joven y valeroso guerrero inició una rebelión secreta contra el señor de las sombras. Su nombre era Enoch, y firmemente creía que el hombre no nació para ser esclavo del hombre. Una noche Enoch fue sorprendido por uno de los lacayos del Gran Crat conspirando en contra del señor de las sombras; el nombre de ese lacayo era Bomo el torturador, y al descubrir los planes de Enoch, lo aprisionó y torturó sin piedad hasta que murió.
Bomo trató de hacer de Enoch un ejemplo para que nadie tratara de rebelarse de nuevo contra su amo; pero eventualmente los Cubs recobraron su libertad gracias a las enseñanzas que el joven guerrero les había impartido. Hoy en día su recuerdo sigue vivo, y sus ideales también, a través de quien fuese el hermano menor de Enoch y ahora jefe de los Cubs: Adán. Pero qué pasó con Bomo?
El torturador continuó sirviéndole al Gran Crat como uno de sus más sanguinarios y perversos colaboradores por muchos años; pero Bomo se llenó de ambicia, y junto al comandante Calixto planearon varios atentados contra el señor de las sombras para usurparle el trono. En el último intento, Crato descubrió que Calixto trataba de envenenarlo, y el comandante delató a Bomo como su cómplice, así que el torturador no tuvo más remedio que huir de Cratala y asumir una nueva identidad una vez llegó al Valle de las Bestias para ocultarse.
La Muerte! Así es... Bomo el torturador, que tantos problemas le causó a Orión y a sus amigos al comienzo de esta aventura, y que luego se alió con Calixto para darle muerte al Gran Crat, tuvo que adoptar una nueva personalidad para escapar de la furia del señor de las sombras por su traición, y con la ayuda de las Bestias se convirtió en la Muerte. Con lo que Bomo no contaba era con que esta noche se encontraría frente a frente con el hermano de una de sus víctimas; al quitarse la máscara, Adán lo reconoce como el hombre que cruelmente torturó a su hermano Enoch hasta arrebatarle la vida, y el jefe Cub le hará pagar caro por sus crímenes.

viernes, 6 de noviembre de 2009

La Muerte

Una escalofriante carcajada brota del calavérico personaje mientras el jefe de los Cubs lucha por su vida contra el árbol del mal. Plantas carnívoras brotan de la tierra y amenazan con devorar a los cubs; Adán corta tantas raices como puede con su daga, pero más y más aparecen. El es valiente, fuerte, y un excelente líder, pero uno de los más grandes defectos de Adán es que es supersticioso, y el ver estas demoniacas plantas tiene un gran efecto en su fuerza de voluntad.

Adán comienza a perder la batalla, al menos mentalmente; hasta que a su mente vienen los recuerdos de todos aquellos que conoció recientemente y que han demostrado tanto valor: Ramín, Wamuto, Eva, Orión. Ellos son ahora sus amigos, y merecen cualquier esfuerzo que sea necesario; así que el jefe Cub toma un profundo respiro, cuenta hasta tres, lanza un salvaje grito de guerra, y con la furia de mil leones corta en pedazos cuantas raices tratan de envolverlo.

La muerte se sorprende ante el súbito ataque de valentía de su contrincante, así que se prepara a escapar, pero Adán lo detiene, le rapa las sales especiales, y las usa contra las plantas carnívoras que receden como si estuviesen asustadas. Una vez los Cubs se han liberado, la Muerte se acobarda y pide piedad; Adán permite que sus hombres decidan el castigo, pero el prisionero confiesa que es un enviado del Gran Crat y que el conoce muy bien los movimientos de los Turanios y los Cubs. Cuando Adán le pregunta quién es en realidad, la Muerte finalmente se quita los guantes, su máscara y dice:

"Tu me conoces... mira!"

viernes, 16 de octubre de 2009

La Muerte

La Muerte encarnada se aparece frente a Ramín y Wamuto; pero no viene sola, sino acompañada de las míticas bestias del valle que lleva su nombre. La calavérica figura se arroja hacia el ciboliano y el niño, mientras que las bestias atacan a Adán y los demás Cubs. Todos luchan para defenderse del sorpresivo ataque, pero las bestias aparecen por todos lados y parecen casi innumerables; en poco tiempo la pelea termina y los Cubs son vencidos y aprehendidos.

Los prisioneros son llevados al centro de la aldea de las bestias donde se encuentra la gigante estatua de un Jabalí; es su dios Okima, el mismo dios de Adán. La Muerte le habla al ídolo de piedra y le pregunta qué desea hacer con los intrusos. De repente, la estatua comienza a hablar y decide que los Cubs sean sacrificados al amanecer. Adán interrumpe y grita que Okima es también su dios, y lo prueba sacando una pequeña figura del Jabalí que guarda en su cinto. La Muerte contesta que si es cierto que Okima lo protege, entonces Adán deberá saltar en el pozo de fuego para demostrar su fé en el dios Jabalí.


Entretanto, Wamuto dice en secreto a Ramín que aprovecharán el desconcierto para correr tan rápido como pueda y tratar de escapar. El ciboliano da la orden, y ambos se escabullen y comienzan a correr desesperadamente, mientras la Muerte envía a la bestias tras ellos.

Por desesperados momentos Ramín y Wamuto se adentran en el valle y la oscuridad los rodea de nuevo, mientras las bestias los siguen de cerca. Repentinamente, las bestias se detienen aterrorizadas y huyen; Wamuto se da cuenta que algo las asustó, y no tarda en descubrir quien lo hizo, porque Ramín es capturado por la siniestra figura.