jueves, 10 de diciembre de 2009

Mura - La Cratotaura

En las catacumbas del palacio negro, Crato ha conducido a Serapis hasta la celda de la Cratotaura. Todas sus técnicas de tortura han fallado hasta el momento para que el anciano revele la fórmula que revertirá la transformación del Gran Crat, así que una visita al monstruo de los subterráneos podría hacerlo hablar. La sangre de Serapis se congela al escuchar los aterradores ahullidos de la creatura y al sentir su inmenso cuerpo acercarse a él.

El anciano trata de apelar a algún vestigio de humanidad dentro de ella, y la llama por su verdadero nombre: Mura. Le recuerda que él siempre ha sido generoso con ella, y que el verdadero culpable de todas sus desgracias es Crato. La idea de Serapis funciona, y la Cratotaura centra su atención en su esposo, a quien trata de atacar con sus terribles garras. Crato le ordena que se aleje, pero Mura no le obedece; los soldados están petrificados de horror al verla y no actuan, ni siquiera Zaribio el espía se atreve a levantar su mano contra ella.

Al verse arrinconado, Crato no tiene más remedio que quitarse la máscara y revelar a todos su transformación; la escena es tal, que incluso la propia Cratotaura parece sorprendida al ver al monstruoso Crato. Ahora en igualdad de condiciones, las dos bestias se enfrentan en una feroz batalla como animales salvajes, pero al final es Crato quien triunfa y obliga a la Cratotaura a atacar a Serapis.

El Cratotauro vs. La Cratotaura

El anciano sacrificaría su vida en un abrir y cerrar de ojos para castigar a Crato, pero sabe que si muere la misión fracasará, pues la llave de la sabiduría aún no está cargada; así que cuando la Cratotaura comienza a morderlo, Serapis se ve obligado a acceder a las condiciones de Crato y promete revelarle la fórmula. El Gran Crat ordena a la Cratotaura que se detenga, y luego sonríe mientras se coloca de nuevo la máscara.

miércoles, 9 de diciembre de 2009

La Navidad de Orión

La época navideña comienza hoy oficialmente en el Blog Atlante, y para conmemorar estas fechas, Orión y Ramín están aquí para desearnos felices fiestas!

Tan pronto al Blog le fue otorgado el título de sitio oficial de Orión el Atlante por el señor Modesto Vázquez, me propuse a trabajar más duro para darle muchas sorpresas a los lectores. Con ese fin, contacté en el mes de Noviembre a un fiel amigo de este Blog, y un gran artista, don Jaime Molina y le pregunté si era posible diseñar un motivo navideño con los protagonistas de la serie; Jaime aceptó y hace un par de días me envió el producto final:

Orión y Ramín desean a todos felices fiestas!

La verdad es que no estaba preparado para lo que mis ojos verían cuando abrí mi e-mail, y casi me caigo para atrás cuando vi esta espectacular pieza; Jaime... te luciste! Ya había tenido el gusto de mostrar tu arte en el Blog, pero esta vez si que te pasaste. ¿No les encantan los adornos del arbolito con el escudo atlante? Muchisimas gracias por alegrarnos el Diciembre a todos los seguidores de Orión con tu arte. Y a todos ustedes felices fiestas y espero que disfruten de esta tarjeta navideña!

martes, 8 de diciembre de 2009

Noraya - La Doncella

La mente de Orión se inunda de recuerdos y su corazón se acelera de tal manera que parece que va a saltar de su pecho. Su memoria lo lleva en un instante a aquel distante pasado en el que era el hombre más feliz del mundo: uno de los más respetados guerreros de la Atlántida, candidato a la Suprema Regencia, y prometido de la hermosa doncella Noraya. Noraya... su inocente sonrisa, su dulce voz, y sus brillantes ojos. Luego, todo cambia... Noraya tirada en el suelo, lastimada, lágrimas en sus ojos, y su rostro cubierto de sangre.

Hace solo momentos todos celebraban en Barakoa el triunfo sobre las tropas de Zachar, cuando noticias llegaron del arrivo de Leopardo y Ravana. La princesa de Cratala se encontraba herida por la puñalada que su padre le dió mientras trataba de escapar de él. Agotada luego de evadir la persecusión de Calixto, Ravana finalmente llegó a Barakoa casi sin sentido. Leopardo contaba a Orión que Serapis fue capturado por el Gran Crat, cuando el jorobado notó el medallón con forma de estrella invertida que el atlante tenía en la mano.

Zachar y Ravana, hijos del Gran Crat, poseian el mismo medallón de la casa de Amenti

Leopardo explicó que ese es el símbolo de la familia de Crato, y Ravana lo confirmó mostrándole el medallón que ella lleva en su cuello: el símbolo de la casa de Amenti. Ese fue el momento en que Orión recordó la muerte de Noraya, quien con sus últimos alientos de vida le dijo que el asesino era un amentiano con un tatuaje en forma de estrella invertida en el hombro. Su confundida mente por fin fue capaz de atar cabos y sus ojos se llenaron de una infinita furia: Crato fue quien asesinó a su amada! Ante la mirada atónita de todos, el atlante monta en uno de los caballos y parte de Barakoa con rumbo hacia Cratala jurando que Crato morirá por el homicidio de Noraya.

lunes, 7 de diciembre de 2009

Galería de Portadas IV

Hoy tenemos una nueva entrega de la Galería de Portadas presentando los números 25 al 32. En este bloque vemos del debut del Gato Negro, y la tenebrosa portada con la Muerte... el arte es impecable. También tenemos la portada fuscia número 32 de 1987 en Colombia. La única que no me gusta de este grupo es la 27 con Eva llorando... parece una imagen de una novela de amor o drama; esa mujer puede ser cualquiera... no hay nada que indique que sea Eva.

ORION, EL ATLANTE : Ficha Técnica
(c) Copyright 1974 por Modesto Vázquez R.
DIBUJO DE PORTADAS: José Luis Gutiérrez y Rodimiro Vázquez Quiroz
DIBUJO DE INTERIORES: María Luisa Marcos Aguilar
ADAPTACIÓN: Luis Centurión (Modesto Vázquez R.)

domingo, 6 de diciembre de 2009

Adán - El Jefe Cub

Antes de sumergirse en el pozo, Adán jura a Eva que morirá antes que permitir que Orión se ahogue, y tomando una gran bocanada de aire desaparece de la superficie. Aprovechando al máximo el oxígeno en sus pulmones, el jefe cub nada hacia el fondo donde las aguas se tornan turbias, y puede ver docenas de cadáveres... todos víctimas del Gato Negro y sus crueles torturas. Por eternos minutos, Adán busca inutilmente al atlante, hasta que comienza a sentir que se está quedando sin aire, y de repente ve a Orión ascender desde el fondo del pozo. Aunque ninguno de los dos puede pronunciar palabra, sus rostros reflejan la alegría de verse el uno al otro, pero finalmente el jefe cub se queda sin oxígeno y pierde el sentido. Orión, quien fue entrenado desde niño para soportar la presión del agua y la falta de aire, toma a su amigo y nada velozmente con él a la superficie.

Afuera, Eva y Ramín temen lo peor, pero los Pantera les avisan que el extranjero y el jefe Cub han sobrevivido. Mientras Orión se toma un momento para recobrar sus fuerzas, las Bestias le prestan ayuda a Adán y le dan primeros auxilios. Ramín nota que Orión trae consigo un medallón en forma de estrella invertida consigo, y cuando le pregunta qué es, el atlante explica que mientras estaba en el pozo, vió un destello en el fondo; y al investigar encontró el medallón que aparentemente le pertenecía a Zachar.

Adán recobra el sentido y todos celebran el triunfo del grupo. El Gato Negro ha muerto, los Pantera y las Bestias han derrotado a los mercenarios, y Barakoa es ahora una ciudad libre. En medio de la celebración, una de las bestias viene corriendo avisando que dos sujetos se acercan a la ciudad en un caballo: se trata de Leopardo y Ravana!

sábado, 5 de diciembre de 2009

Eva - La Heroina

Eva ha sido capturada por uno de los mercenarios del difunto Gato Negro quienes buscan vengar la muerte de su príncipe, mientras los otros se han arrojado al pozo para matar a Orión. La Turania se siente impotente al ver la enorme cantidad de bandidos que están a punto de combatir al valeroso atlante, pero de repente flechas comienzan a ser disparadas en todas direcciones y eliminan uno a uno a los mercenarios; cuando Eva voltea a mirar quién la ha salvado se da cuenta que se trata de Adán, Ramín, las Bestias del Valle, y los Pantera.

Adán se arroja al agua para ayudar a Orión, y Ramín le ordena a los Pantera y a las Bestias que lo acompañen, pero ninguno de ellos sabe nadar; así que el jefe Cub se sumerge al fondo del pozo por si solo en busca del atlante jurando que no permitirá que Orión muera y que lo rescatará. Es en este preciso instante que Eva ve a Adán con ojos diferentes, y reconoce que es un valiente y que lo juzgó mal.

Solo un par de minutos pasan pero para Eva y Ramín parece una eternidad; no hay señales de Orión o Adán, y las aguas del pozo han dejado de agitarse. Los Pantera y las Bestias tratan de consolar a Ramín, pues ya no hay posibilidad de que nadie pueda sobrevivir tanto tiempo sin respirar, y Eva también está comenzando a perder esperanzas de volver a ver al atlante, pero también se arrepiente de no haber comprendido a Adán; la muchacha se pegunta por qué subitamente no puede dejar de pensar en el jefe Cub. ¿Qué será?

viernes, 4 de diciembre de 2009

Serapis - El Sabio

En los calabozos del palacio negro, Serapis está siendo sometido a las más terribles torturas a manos de los soldados por órdenes de Crato. El sabio se niega a revelar la fórmula que le devolverá la humanidad al transformado Gran Crat. Cada vez que se la pide, Serapis le contesta que Atón-Ra le ha dado un justo castigo por su maldady se quedará convertido en monstruo para siempre. Estos comentarios no le caen en gracia a Crato quien lentamente también está perdiendo la cordura, y llama a Zaribio el espía para que le traiga unas largas agujas para seguir torturando al anciano.

Después de largas horas durante las que Crato clava las terribles agujas en el cuello y espalda del sabio sin obtener respuesta alguna, Serapis finalmente pierde el sentido debido al intenso dolor. Zaribio lo reanima tirándole agua en el rostro, y sabiendo que la tortura de las agujas no está surtiendo el efecto que desea, Crato recurre a una última alternativa: conduce a Serapis a la celda de la Cratotaura, quien le arrancará el secreto con sus garras y colmillos!

jueves, 3 de diciembre de 2009

Calixto - El Comandante

Hoy el destino le ha dado una oportunidad más a aquel que fuera el comandante de las tropas de Cratala. El Gran Crat ha perdonado su ofensa y lo ha enviado tras Ravana y Leopardo para que los capture por alta traición. El señor de las sombras raramente da oportunidades, y esta es una que Calixto no va a desaprovechar. Mientras los sigue a toda velocidad en su caballo, Calixto puede ver a Ravana y Leopardo tratando de controlar el carro de guerra que se adentra en los espesos árboles del bosque. Los prófugos están a punto de estrellarse contra los robles, y Calixto acelera el paso para atraparlos.

Calixto ve a Ravana saltar del carro y montar uno de los caballos que tiran de este; luego ve al jorobado tirarse al aire mientras la princesa lo agarra en pleno vuelo. Ravana separa los caballos del carro que se hace mil pedazos contra los robles, y luego de adentrarse al bosque de los Turanios, el par se dirige al risco de la playa. Una vez llegan a la costa, Ravana y Leopardo saltan de un risco al otro en un desesperado intento de evadir a su persecutor, y en un acto que solo puede ser descrito como un milagro, el par y su caballo caen sanos y salvos al otro lado.

Ravana ejecuta el gran salto mientras Calixto falla

Convencido que podrá hacer lo mismo, Calixto salta en su corcel; pero no calcula bien la distancia y estando a solo metros del otro lado, ambos caen estrepitosamente al mar. Mientras nada hacia la playa renegando de su suerte, el Comandante inesperadamente se cruza con un extraño carro de guerra abandonado en la arena, y para su sorpresa, este le comienza a hablar al acercarse.

"Hola mi nombre es Cronos-7... no toque los controles... yo guiaré la nave... hacia donde nos dirigimos"

Los ojos del Comandante brillan nuevamente con desmedida ambición, y le ordena a Cronos-7 que se dirijan a Cratala. En control de la poderosa nave, Calixto sabe que es invencible, y de ahora en adelante será conocido como el Gran Calix!

miércoles, 2 de diciembre de 2009

Orión - El Atlante

Orión reza en silencio una oración por el alma de Uranto, cuando los mercenarios entran de nuevo al salón del trono para descubrir que el hombre vistiendo las ropas de Zachar no es el Gato Negro en realidad sino el extranjero. Orión se da a la huida, va por Eva quien ya sabía su secreto, y se dirige con ella a la plaza de Barakoa donde roba el cadáver de Zachar para recuperar su uniforme atlante. Minutos después la pareja trepa por una de las altas murallas para abandonar la ciudad y descubren que la única forma de lograr el imposible escape es saltar al agua que rodea la ciudad.

Eva está convencida que esta osadía es un suicidio, Orión sabe que es la única salida, y sin pensarlo más, los dos se arrojan cayendo vertiginosamente al agua. Los mercenarios descubren la fuga y comienzan a arrojar flechas y lanzas esperando ensartar a los prófugos. El atlante y la Turania buscan refugio bajo el puente levadizo para tomar aire, pero no le toma mucho tiempo a los guardias darse cuenta de ello y uno a uno se arrojan al agua con dagas entre los dientes para asesinar al par.

Orión y Eva saltan al fondo del pozo

Orión toma una caña de bambú y se la da a Eva para se sumerja y pueda respirar a través de ella, mientras el confronta a los mercenarios. El intenso entrenamiento que recibió en la escuela de guerreros de la Atlántida desde niño le permite aguantar la respiración por varios minutos, mientras que los mercenarios no cuentan con tal habilidad, y con sus poderosos puños es capaz de vencer a muchos de ellos. Eva no corre con tan buena suerte, pues uno de los guardias nota la caña de bambú moviéndose en el agua, y captura a la joven. Orión se ve obligado a salir a la superficie. Mientras más y más mercenarios saltan al agua, el guardia le dice que solo si logra vencerlos a todos podrá salvar la vida de su amiga, de lo contrario los dos morirán!

martes, 1 de diciembre de 2009

Uranto - El Usurpador

Antes que noticias del inminente hundimiento de la Atlántida llegaran a su oido, Atlas, el Supremo Regente del continente, ya había decidido convocar a los mejores guerreros para participar en el torneo del cual surgiría su sucesor. Pero Atlas tenía dudas acerca de la lealtad de uno de los aspirantes: Crato, Príncipe de Amenti. Para comprobar sus sospechas, Atlas reclutó en secreto a uno de sus más cercanos y valerosos aliados: Uranto.

Su secreta misión, de la que ni siquiera el sabio Serapis estaba enterado, era averiguar la verdad acerca del amentiano y sus intenciones. Con el fin de poderlo infiltrar en Amenti, Atlas ordenó a los mejores cirujanos de Poseidonis que transformaran el rostro de Uranto para que fuese idéntico al de Crato. Para desgracia de todos, la catástrofe llegó justo cuando Uranto estaba en medio de su misión. Uranto sobrevivió el hundimiento y dos años después llegó a la que creía era la Colonia de Cibola, pero en su lugar se encontró frente a frente con el hombre al que trataba de desenmascarar: Crato.

El Gran Crat le perdonó la vida a cambio de que entrenara a los jóvenes cadetes de Cratala, y con el tiempo, Uranto se convirtió en un respetado general. Cuando Crato se casó con Mura, Uranto comenzó una amistad especial con ella; pero creyendo que se trataba de algo más, Crato destruyó la reputación del general haciéndose pasar por él y torturando a los cadetes cortándoles los dedos. Todos creian que el responsable de tan terribles actos era Uranto, y con todo el ejército en su contra, el general fue capturado y llevado a la celda más oscura y húmeda del reino donde pasó los siquientes años de su vida.

Cuando finalmente logró escapar, Uranto solo pensaba en vengarse de Crato por arruinarle la vida; pero al enterarse que Orión también sobrevivió la catástrofe, partió a Barakoa en su busca para unírsele y ayudarlo en la sagrada misión. Sin embargo el destino no lo quiso así, y sin saberlo, Uranto y Orión lucharon a muerte creyendo que peleaban contra Zachar y Crato respectivamente. Incapaz de salvarle la vida debido a que su chacra está descargado, Orión no puede hacer más que acompañar al general en sus últimos momentos y pedirle a Atón-Ra que proteja su alma en el más allá. Uranto ha muerto!